Bailar

Bailar

La música y el baile corren por las venas de Cuba en flujo constante. Es muy común que músicos interpreten su arte en cada uno de los rincones de las muchas ciudades cubanas, en restaurantes, bares, o en una esquina cualquiera; y que en ocasiones a los acordes le siga el baile. En Cuba hay numerosos sitios que son delicia para los amantes del baile: célebres cabarets con riquísima historia, clubes nocturnos y musicales, discotecas, y también academias de baile para aquellos que quieren mejorar su técnica en un país reconocido mundialmente por ritmos como la salsa, el son y el cha cha chá, entre otros.

Ser espectador de un cautivante show de música y baile, y luego animarse a mover el cuerpo en la pista, es posible en sitios tradicionales de la noche cubana como el Cabaret Tropicana, conocido como “el paraíso bajo las estrellas” y por donde han pasado figuras como Joséphine Baker, Celia Cruz y Frank Sinatra. Es también emblema en la isla el Cabaret Parisién, ubicado dentro del histórico Hotel Nacional de Cuba. Allí el show de bailarines comienza a las 10 de la noche, y luego de la medianoche las mesas se corren para comenzar a bailar. También en La Habana es posible sumarse a la rítmica propuesta de Casa de la Música, el Buena Vista Social Club y La Casa del Son, entre otros.

Hay que decir que la diversión nocturna y el baile en Cuba no termina en los ritmos clásicos, siendo que también hay muchos sitios en los cuales es posible bailar música internacional y disfrutar shows de otros géneros. Jazz Café en la zona de Vedado, y La Zorra y el Cuervo, el club de jazz más célebre de La Habana, son sólo algunos ejemplos. También locales como Disco Ayala o La Cueva del Jabalí, con sus particulares enclaves dentro de cavernas, y discotecas más tradicionales como La Gruta, son sitios muy elegidos por quienes desean bailar en Cuba siguiendo los acordes de ritmos internacionales.

También hay que decir que el baile en Cuba no se restringe a la ciudad capital de la isla, y que los sitios para mover el cuerpo se estiran a lo largo de todo el país, en las urbes principales. Por ejemplo La Casa de la Trova en Santiago de Cuba, el ecléctico Club Mejunje en Santa Clara, y el Centro Cultural Polo Montañez en Viñales. Además, tanto visitantes como lugareños pueden concurrir en Cuba a academias para aprender los secretos de los bailes caribeños. Una opción reconocida es el Club Salseando Chevere, que ofrece clases para experimentar en carne propia el auténtico baile cubano y dejar de ser un “patón”, tal como le llaman en la isla a quienes no son diestros en el arte del baile.

Lo cierto es que en Cuba se respira música y baile. Todos los sitios mencionados, y muchos otros que no ingresaron aquí, son ideales para vivir aquellas experiencias en la isla. Sin embargo, los acordes suenan en cada rincón y más allá de los clásicos clubes de Cuba, un país musical por naturaleza.